Si te preguntan qué quieres en la vida, es probable que en algún momento respondas: "ser feliz". Pero cuando intentamos definir qué es la felicidad, la respuesta se complica. ¿Es tener éxito? ¿Evitar el dolor? ¿Estar en paz? Cada persona tiene su propia idea, y eso es justamente parte de la clave.

Como seres biopsicosociales, para entender qué nos da felicidad y cómo acercarnos a ella necesitamos mirar tres dimensiones: la biológica, la psicológica y la social. Aquí te explicamos cada una.

¿Qué es la felicidad?

Hay quienes dicen que la felicidad se consigue evitando el dolor; otros, que surge de ser congruentes con nuestras virtudes y capacidades. Cuando vivimos de acuerdo con lo que valoramos, descubrimos de qué somos capaces y eso genera satisfacción.

Diversas investigaciones coinciden en algo: la calidad de nuestras relaciones, la conexión empática con otras personas y la posibilidad de dedicarles tiempo están entre los factores que más influyen en la felicidad. Si quieres profundizar en cómo se relaciona con el bienestar psicológico, lee la relación entre felicidad y salud mental.

Factores que aumentan y reducen la felicidad

Lo que la reduce

  • El miedo, que nos impide disfrutar el presente.
  • La dificultad para aceptar los cambios de la vida.
  • Compararnos constantemente con los demás.
  • La soledad y la falta de vínculos significativos.

Lo que la favorece

  • Buscar el disfrute en lo cotidiano.
  • Abrirse a nuevas experiencias y expectativas.
  • Construir y cuidar relaciones interpersonales.
  • Tener un propósito o un sentido en lo que hacemos.

También influyen los genes y la herencia cultural: no todos partimos del mismo lugar, pero todos tenemos margen para mejorar nuestro bienestar.

La felicidad desde la biología

Las neurociencias la describen como un estado psíquico y fisiológico al que aspiramos todos los seres humanos. Las emociones se procesan en buena parte en el sistema límbico, en el que participan hormonas y neurotransmisores como la dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas.

Podemos notarlo en situaciones cotidianas: la sensación agradable después de hacer ejercicio, relacionada con las endorfinas, o la anticipación al saborear un platillo delicioso, en la que participa la dopamina. Sin embargo, estos procesos ocurren en gran medida de forma automática, y por eso a veces actuamos en contra de nuestro propio bienestar sin darnos cuenta.

La felicidad desde la psicología

La psicología positiva es la rama que estudia la felicidad humana. La entiende como aquello que permite a las personas crecer individualmente y aportar a sus comunidades. En ella, el afecto juega un papel fundamental.

Algunos enfoques proponen tres niveles que influyen en la felicidad:

  • Macro: el lugar donde nacimos y sus condiciones: situación económica del país, confianza en las instituciones, seguridad de la ciudad.
  • Medio: la escuela o el trabajo: ¿disfrutamos lo que hacemos? ¿hay espacio para nuestra individualidad?
  • Micro: nuestras circunstancias personales: situación económica, relación con la pareja, amigos y familia.

La trampa de perseguir la felicidad

Todos tenemos circunstancias distintas, y la palabra "felicidad" significa algo diferente para cada persona. El problema aparece cuando intentamos alcanzar un concepto abstracto o idealizado de felicidad: cuanto más lo perseguimos, más infelices nos sentimos. Al crear en nuestra mente una imagen de felicidad, también creamos su opuesto, y siempre sentimos que algo falta.

Si buscamos la felicidad que vemos en las películas o en redes sociales, solo encontraremos frustración. Por eso conviene cambiar la pregunta.

De "¿qué es la felicidad?" a "¿quién soy?"

En lugar de buscar una definición universal, el camino empieza por conocerte:

  1. ¿Quién soy?
  2. ¿Qué me gusta y qué me duele?
  3. ¿Qué puedo hacer mejor por mí mismo?
  4. ¿Qué me pasa a mí y qué le pasa a quien tengo enfrente?

Estas preguntas nos acercan a una felicidad más realista, construida desde lo que somos y desde nuestros vínculos. Si te interesa saber si es posible entrenarla, revisa ¿se puede aprender a ser feliz? y nuestros consejos para mejorar la autoestima.

Cuando la infelicidad es algo más

Sentirse triste a veces es normal. Pero si la apatía, el vacío o la tristeza son constantes y te impiden disfrutar lo que antes te gustaba, podría tratarse de depresión. Te puede orientar cómo distinguir la tristeza de la depresión.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si sientes que, por más que lo intentas, no logras sentirte bien, o si llevas semanas sin disfrutar nada, la psicoterapia puede ayudarte a entender qué te pasa y a construir una vida con más sentido.

En Clínica Relox contamos con psicólogos y psiquiatras que te acompañan de forma presencial o en línea. Puedes agendar una cita cuando lo decidas.

Preguntas frecuentes

¿La felicidad depende de los genes?

En parte. Existe cierta predisposición temperamental, pero las circunstancias de vida, las relaciones, los hábitos y la forma de interpretar lo que nos pasa también influyen de manera importante. Hay un margen real para mejorar el bienestar.

¿Qué hormonas o neurotransmisores se relacionan con la felicidad?

Suele mencionarse a la dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas, que participan en el placer, la motivación, el vínculo y el bienestar. Sin embargo, la felicidad es una experiencia compleja que no se reduce a una sola sustancia.

¿Es normal no sentirse feliz todo el tiempo?

Sí. Las emociones como la tristeza, el enojo o el miedo forman parte de la vida. Buscar estar feliz todo el tiempo genera frustración. Si la tristeza o la apatía son constantes, conviene consultar a un profesional.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.