"¿Por qué me pasa esto si deseaba tanto a mi bebé?". Es una pregunta que muchas mamás se hacen cuando aparece la depresión después del parto. La respuesta es que la depresión posparto no tiene una sola causa ni depende de la voluntad: es el resultado de varios factores que se combinan.

Conocer las causas de la depresión posparto y sus factores de riesgo ayuda a detectarla a tiempo, a prevenirla en la medida de lo posible y, sobre todo, a quitarle la culpa a quien la vive. En este artículo te explicamos cuándo suele aparecer, por qué ocurre y quiénes tienen mayor vulnerabilidad.

¿A quién le puede dar depresión posparto?

A cualquier mujer, sin importar su edad, nivel socioeconómico, cultural o escolar. Tampoco depende de si es el primer hijo o no: puede aparecer con cualquier embarazo, aunque en anteriores no haya ocurrido.

Sin embargo, algunos grupos tienen mayor vulnerabilidad, especialmente cuando se combinan varios factores de riesgo. Si quieres entender mejor el trastorno, lee entendiendo la depresión posparto.

¿Cuándo aparece la depresión posparto?

Aunque se le llama "posparto", puede comenzar durante el embarazo o en las semanas y meses posteriores al nacimiento. Los manuales diagnósticos hablan de depresión con inicio en el periparto cuando aparece en el embarazo o en las primeras semanas tras el parto, y en la práctica clínica se vigila con atención durante todo el primer año.

Es diferente del baby blues, la tristeza pasajera de los primeros días que desaparece sola en unas dos semanas. Te explicamos cómo diferenciarlos en baby blues o depresión posparto.

Factores biológicos

  • Cambios hormonales: tras el parto hay una caída brusca de algunas hormonas que puede influir en el estado de ánimo de mujeres vulnerables.
  • Antecedentes personales: haber tenido depresión o ansiedad en otra etapa de la vida, incluido un embarazo anterior, es uno de los factores de riesgo más importantes.
  • Antecedentes familiares: que haya depresión u otros trastornos del ánimo en la familia.
  • Falta de sueño y agotamiento físico.
  • Complicaciones en el embarazo, el parto o la salud del bebé.

Factores psicológicos

  • La distancia entre la maternidad idealizada y la real.
  • Haber crecido con un padre o una madre con depresión, lo que puede influir tanto por herencia como por los patrones emocionales aprendidos.
  • Un embarazo no deseado o no planeado.
  • Rasgos como el perfeccionismo o una autoexigencia muy alta.

Factores sociales y familiares

  • Falta de apoyo de la pareja o conflictos importantes en la relación.
  • Pérdida de la pareja, por separación, abandono o fallecimiento.
  • Falta de apoyo familiar, por ejemplo, cuando los padres de la mamá están molestos por el embarazo; o, al contrario, la presencia de una red que ayuda económica y emocionalmente, que es protectora.
  • Madres adolescentes, sobre todo si enfrentan el embarazo con poco apoyo.
  • Dificultades económicas y menor acceso a información y servicios de salud.
  • Eventos estresantes en ese periodo: mudanzas, pérdida del empleo, duelos.
  • Embarazos de alto riesgo.

¿Cómo afecta la depresión materna al bebé?

La depresión no se contagia, pero sí puede influir en la relación con el bebé. Cuando la mamá está deprimida, puede costarle más responder a las señales de su hijo, y algunos bebés pueden mostrarse más irritables o con más dificultad para calmarse. A largo plazo, la depresión materna no atendida se asocia con mayor riesgo de dificultades emocionales en los hijos.

La buena noticia es que tratar la depresión protege a ambos: cuando la mamá mejora, la relación con su bebé también. Lo que hace la diferencia es pedir ayuda a tiempo. Si te preocupa el tratamiento durante la lactancia, lee los mitos sobre antidepresivos en el embarazo y la lactancia.

¿Se puede prevenir?

No siempre, pero sí se puede reducir el riesgo y detectarla antes:

  1. Si tienes antecedentes de depresión o ansiedad, coméntalo con tu médico desde el embarazo.
  2. Construye una red de apoyo antes del parto: quién ayudará con las comidas, la casa y los desvelos.
  3. Habla con tu pareja sobre cómo se repartirán las tareas.
  4. Ajusta las expectativas: la maternidad real tiene momentos difíciles.
  5. Prioriza el descanso siempre que sea posible.
  6. Pide ayuda en cuanto notes que algo no está bien.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si la tristeza, la irritabilidad o la falta de interés duran más de dos semanas, si te cuesta cuidar de ti o de tu bebé, o si tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda. Puedes leer también todo lo que debes saber sobre la depresión.

Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato, llama al 911. También puedes llamar a la Línea de la Vida (800 911 2000), gratuita y disponible las 24 horas.

En Clínica Relox, psiquiatras y psicólogos acompañan a las mujeres durante el embarazo y el posparto. Agenda una cita presencial o en línea.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la principal causa de la depresión posparto?

No hay una sola causa. Se combinan factores biológicos, como los cambios hormonales y los antecedentes de depresión, con factores psicológicos y sociales, como la falta de apoyo, el estrés y las expectativas sobre la maternidad.

¿Cuánto tiempo después del parto puede aparecer la depresión?

Puede comenzar durante el embarazo o en las semanas y meses posteriores al parto. Por eso es importante estar atentos durante el primer año y consultar si los síntomas duran más de dos semanas.

¿Si tuve depresión antes, tendré depresión posparto?

No necesariamente, pero el riesgo es mayor. Comentarlo con tu médico desde el embarazo permite hacer un seguimiento cercano y actuar pronto si aparecen síntomas.

¿La depresión de la mamá afecta al bebé?

Puede influir en la relación y en el desarrollo emocional del bebé si no se atiende. La buena noticia es que el tratamiento oportuno protege tanto a la madre como a su hijo.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.