"Si me embarazo, tengo que dejar mis medicamentos". "Si tomo antidepresivos, no puedo amamantar". "La depresión en el embarazo se quita echándole ganas". Son ideas muy comunes que llevan a muchas mujeres a suspender un tratamiento por su cuenta o a no buscar ayuda por miedo.

La realidad es más matizada. El uso de antidepresivos en el embarazo y la lactancia es posible en muchos casos, siempre con valoración y seguimiento de un psiquiatra, y la decisión se toma comparando los beneficios del tratamiento con los riesgos de no tratar la depresión. En este artículo desmentimos los mitos más frecuentes.

Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato, llama al 911. También puedes llamar a la Línea de la Vida (800 911 2000), gratuita y disponible las 24 horas.

Mito 1: "La depresión se quita echándole ganas"

La depresión es un trastorno de salud mental con causas biológicas, psicológicas y sociales. No es debilidad ni falta de voluntad. En el embarazo y el posparto, además, influyen los cambios hormonales, el cansancio y las exigencias de la maternidad. No es de "echarle ganas": es de atenderse.

Sin tratamiento, una depresión puede prolongarse e intensificarse, y afectar la salud de la madre, el curso del embarazo y el vínculo con el bebé. Conoce más en entendiendo la depresión posparto.

Mito 2: "Si me embarazo, tengo que dejar de inmediato mis antidepresivos"

No necesariamente, y nunca debe hacerse sin indicación médica. Suspender un antidepresivo de golpe puede provocar síntomas de retirada y aumenta el riesgo de recaída, lo que también tiene consecuencias para la madre y el bebé.

Si estás en tratamiento y te embarazas —o planeas hacerlo—, lo indicado es hablar cuanto antes con tu psiquiatra. Él o ella valorará tu historia, la gravedad de tus episodios previos y el medicamento que tomas, para decidir contigo si conviene mantenerlo, ajustarlo o cambiarlo.

Mito 3: "Todos los antidepresivos son peligrosos para el bebé"

Ningún medicamento está completamente libre de riesgos, pero tampoco lo está una depresión sin tratar. Algunos antidepresivos, como varios de la familia de los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS), están entre los más estudiados durante el embarazo y la lactancia.

Lo importante es que la elección sea individual y supervisada: el especialista considera los datos disponibles sobre cada medicamento, la etapa del embarazo y las necesidades de la paciente. Para entender mejor cómo actúan estos fármacos, lee cómo funcionan los antidepresivos y todo lo que te preguntabas sobre los antidepresivos.

Mito 4: "Si tomo antidepresivos, no puedo amamantar"

En muchos casos sí es posible amamantar mientras se recibe tratamiento antidepresivo. Algunos medicamentos pasan en cantidades muy pequeñas a la leche materna. Aun así, cada caso debe valorarse: el psiquiatra, junto con el pediatra, decide qué opción es la más adecuada y qué vigilar en el bebé.

La lactancia es valiosa, pero la salud mental de la madre también lo es. No tienes que elegir entre una y otra sin información.

Mito 5: "Si necesito medicamento, ya no sirve la terapia"

El tratamiento depende de la intensidad de la depresión:

  • Depresión leve: con frecuencia puede atenderse con psicoterapia.
  • Depresión moderada o grave: suele requerir una combinación de atención psiquiátrica y psicoterapia.

Dentro de lo terapéutico existen opciones individuales y grupales. La psicoeducación ofrece información y estrategias para manejar la depresión, y los grupos ayudan a darse cuenta de que no se es la única con esos sentimientos: la persona se siente acompañada, escuchada y puede verse reflejada en otras mujeres.

Mito 6: "Puedo decidir yo sola si dejo o tomo el medicamento"

Tomar, cambiar o suspender un antidepresivo sin supervisión puede ser riesgoso, sobre todo en el embarazo. Tampoco es recomendable tomar medicamentos sugeridos por familiares o encontrados en internet. Aquí explicamos por qué la automedicación es un problema.

Preguntas para llevar a tu consulta

  • ¿Qué riesgos tiene para mí y para mi bebé no tratar la depresión?
  • ¿Qué se sabe del medicamento que me propones durante el embarazo y la lactancia?
  • ¿Qué alternativas tengo además del medicamento?
  • ¿Qué señales debo vigilar en mí y en mi bebé?
  • ¿Cómo será el seguimiento?

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si estás embarazada o en lactancia y tienes síntomas de depresión, o si ya tomas antidepresivos y te embarazaste, consulta cuanto antes con un psiquiatra; no suspendas el tratamiento por tu cuenta. Muchas personas no buscan ayuda por miedo o por no querer tomar medicamentos: preguntar y aclarar dudas es el primer paso.

En Clínica Relox, nuestros psiquiatras y psicólogos acompañan a mujeres durante el embarazo y el posparto con información clara y decisiones compartidas. Agenda una cita presencial o en línea.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden tomar antidepresivos durante el embarazo?

En muchos casos sí, con valoración y seguimiento de un psiquiatra. La decisión se toma de forma individual, comparando los beneficios del tratamiento con los riesgos de una depresión sin tratar para la madre y el bebé.

¿Debo dejar mis antidepresivos si me embarazo?

No los suspendas por tu cuenta. Dejarlos de golpe puede causar síntomas de retirada y recaídas. Habla cuanto antes con tu psiquiatra para decidir juntos si conviene mantener, ajustar o cambiar el tratamiento.

¿Puedo amamantar si tomo antidepresivos?

Con frecuencia sí. Algunos antidepresivos pasan en cantidades muy pequeñas a la leche. El psiquiatra y el pediatra valoran cada caso para elegir la opción más adecuada y lo que se debe vigilar en el bebé.

¿La psicoterapia sirve para la depresión en el embarazo?

Sí. En la depresión leve suele ser el tratamiento principal, y en la moderada o grave se combina con atención psiquiátrica. Las terapias individuales y grupales ayudan a manejar los síntomas y a sentirse acompañada.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.