Durante siglos, tener un trastorno mental podía significar el encierro, la tortura o incluso la muerte. Hoy esas prácticas parecen lejanas, pero seguimos tratando a muchas personas con trastornos como si fueran culpables de algo. Esto es lo que se conoce como criminalización de los trastornos mentales, y ocurre muchas veces sin que seamos conscientes de ello.
Entender cómo funciona es el primer paso para cambiarla y para que más personas se atrevan a buscar ayuda.
¿Qué significa criminalizar?
En términos sociales, se considera "criminal" a quien rompe las normas, los usos y costumbres o la idea de "normalidad". Criminalizar, en el terreno moral, significa señalar y excluir a alguien como si representara una amenaza.
Aplicado a la salud mental, implica tratar a las personas con un trastorno como si fueran peligrosas, culpables o indeseables, por el simple hecho de tener un diagnóstico. Es una forma extrema del estigma hacia las enfermedades mentales.
Una larga historia de exclusión
Históricamente, las personas con trastornos mentales eran consideradas "anormales" y apartadas de la comunidad. Se les recluía en espacios designados, se les invisibilizaba y, en muchos casos, se les sometía a castigos físicos. La falta de comprensión sobre lo que les ocurría alimentaba el miedo y la violencia hacia ellas.
Aunque la atención en salud mental ha cambiado profundamente, las huellas de esa historia siguen presentes en nuestras actitudes.
¿Cómo criminalizamos hoy los trastornos mentales?
Aislando
Dejamos de invitar, de llamar o de relacionarnos con alguien cuando sabemos que tiene un diagnóstico. La persona queda sola justo cuando más necesita apoyo.
Anticipando su conducta
Asumimos que la persona actuará de cierta forma antes de que ocurra. Esa expectativa nos pone a la defensiva y nos impide tener una relación normal. Al final, la persona con el trastorno carga además con la culpa de no poder relacionarse "con éxito", como si fuera responsabilidad exclusiva suya.
Juzgando el tratamiento
Ir a consulta psicológica o psiquiátrica todavía genera prejuicios, y el estigma aumenta si se sabe que la persona toma medicamentos. Comentarios como "¿ya te tomaste tu pastilla?", usados para decidir si alguien es "confiable", hieren y desalientan el tratamiento.
Asociando trastorno mental y delito
Es común vincular los trastornos mentales con el riesgo de cometer delitos. El prejuicio se refuerza cuando en las noticias aparecen casos de personas que cometen un crimen y se alude a un trastorno mental. Sin embargo, la gran mayoría de las personas con trastornos mentales no son violentas y, de hecho, tienen más probabilidades de ser víctimas de violencia que de ejercerla.
Las consecuencias de criminalizar
- Miedo a pedir ayuda o a contar el diagnóstico.
- Abandono del tratamiento por vergüenza.
- Discriminación en el trabajo, la escuela o la familia.
- Aislamiento, soledad y empeoramiento de los síntomas.
Un ejemplo claro es el del trastorno bipolar en el ámbito laboral, que tratamos en cómo afecta en lo laboral el estigma del trastorno bipolar.
De la criminalización a la comprensión
Cambiar esta realidad nos compete a todos. Difundir información confiable sobre lo que realmente implican los trastornos mentales, desde un abordaje multidisciplinario, es fundamental.
El valor y los límites de los grupos de apoyo
Las personas que atraviesan una crisis suelen encontrar eco en grupos donde se reconocen, se sienten acompañadas y encuentran sentido. El autocuidado, la autoestima y el reconocimiento de uno mismo son un buen punto de partida.
Sin embargo, un trastorno mental no se resuelve solo con ánimo, cariño o coaching. Implica cuerpo y mente, y requiere tratamiento psicológico y, cuando es necesario, psiquiátrico. El apoyo afectivo ayuda a contener el estigma, pero no sustituye la atención profesional; si se usa como única solución, puede retrasar el diagnóstico.
Lo que puedes hacer
- Relaciónate con las personas, no con sus diagnósticos.
- Cuestiona las noticias o comentarios que asocian enfermedad mental con violencia.
- Apoya que tus seres queridos busquen y mantengan su tratamiento.
- Usa un lenguaje respetuoso y no estigmatizante.
Para ideas concretas, revisa cómo disminuir los estigmas del trastorno bipolar, que aplican a muchos otros diagnósticos.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
La calidad de vida mejora mucho con el tratamiento y los riesgos disminuyen. Si tú o alguien cercano presenta síntomas que afectan su vida diaria, no permitas que el estigma retrase la atención.
En Clínica Relox te atendemos con respeto y confidencialidad. Puedes agendar una cita presencial o en línea.
Preguntas frecuentes
¿Las personas con trastornos mentales son peligrosas?
En su gran mayoría, no. Las personas con trastornos mentales tienen más probabilidades de ser víctimas de violencia que de ejercerla. Asociar enfermedad mental con delito es un prejuicio que aumenta el estigma.
¿Qué diferencia hay entre estigma y criminalización?
El estigma es la marca negativa que se atribuye a una persona por su diagnóstico. La criminalización va un paso más allá: trata a la persona como si fuera culpable o peligrosa, y la señala, la excluye o la aísla por ello.
¿Los grupos de apoyo sustituyen el tratamiento?
No. Los grupos de apoyo ofrecen acompañamiento y sentido de pertenencia, lo cual es muy valioso, pero no reemplazan la valoración ni el tratamiento psicológico y psiquiátrico cuando hay un trastorno mental.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.



