
El piso pélvico es un grupo de músculos del que casi nadie habla, pero que influye en algo tan cotidiano como aguantar las ganas de ir al baño y en algo tan íntimo como el placer sexual. La relación entre piso pélvico y sexualidad existe en todas las personas, sin importar su sexo, y cuidarlo puede mejorar la calidad de vida en distintas etapas.
Durante la actividad sexual estos músculos se activan y, durante el orgasmo, se contraen de forma rítmica. Pero ¿el sexo basta para tonificarlos? ¿Y qué pasa cuando no funcionan bien? En este artículo te lo explicamos.
¿Qué es el piso pélvico?
Es un conjunto de músculos y tejidos que forman una especie de "hamaca" en la parte inferior de la pelvis, entre el pubis y el coxis. Sus funciones principales son:
- Sostener los órganos pélvicos: la vejiga, el intestino y, en las mujeres, el útero.
- Controlar la continencia: ayudan a retener la orina y las heces y a liberarlas cuando decidimos.
- Participar en la función sexual: intervienen en la excitación, el orgasmo y, en los hombres, en la erección y la eyaculación.
- Estabilizar el tronco: trabajan junto con los músculos del abdomen y la espalda.
Piso pélvico y sexualidad: cómo se relacionan
Un piso pélvico con buen tono y, sobre todo, con buena coordinación, es decir, que sabe contraerse y también relajarse, se asocia con una mejor experiencia sexual:
- En mujeres: puede favorecer la percepción de las sensaciones y la intensidad del orgasmo. Te contamos más en nuestro artículo sobre salud sexual femenina.
- En hombres: participa en el mantenimiento de la erección y en el control de la eyaculación. Por eso, el entrenamiento de estos músculos forma parte de algunos tratamientos para la eyaculación precoz.
- En todas las personas: conocer y sentir estos músculos aumenta la conciencia corporal y la confianza durante la intimidad.
¿El sexo fortalece el piso pélvico?
Durante la excitación y el orgasmo, los músculos del piso pélvico se contraen, por lo que el sexo implica cierta actividad de esta zona. Sin embargo, no equivale a un entrenamiento estructurado. Si existe debilidad o incontinencia, lo indicado son ejercicios específicos, de preferencia guiados por un profesional.
La relación también funciona al revés: trabajar el piso pélvico puede mejorar la vida sexual. Los ejercicios más conocidos son los de Kegel, que consisten en contraer y relajar estos músculos de forma controlada. Te explicamos paso a paso cómo hacerlos en nuestra guía de ejercicios de Kegel.
Otros hábitos también ayudan: mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento, no aguantar las ganas de orinar por periodos muy largos y aprender a levantar objetos pesados sin contener la respiración.
Señales de que tu piso pélvico necesita atención
Los problemas del piso pélvico pueden deberse a debilidad, pero también a un exceso de tensión. Algunas señales son:
- Escapes de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio.
- Urgencia frecuente para orinar o sensación de no vaciar la vejiga.
- Sensación de peso o bulto en la vagina.
- Dolor durante la penetración o dificultad para tenerla.
- Dolor pélvico persistente.
- Dificultad para mantener la erección o controlar la eyaculación.
- Estreñimiento crónico o dificultad para evacuar.
Si hay dolor, los ejercicios de fortalecimiento por sí solos pueden empeorar el problema. En esos casos, el trabajo se centra en aprender a relajar la musculatura, por lo que es fundamental una valoración previa.
Etapas en las que conviene cuidar el piso pélvico
- Embarazo y posparto: el peso del bebé y el parto pueden debilitar estos músculos.
- Menopausia: la disminución de estrógenos afecta los tejidos de la zona.
- Después de una cirugía de próstata: la rehabilitación del piso pélvico ayuda a recuperar la continencia.
- Envejecimiento: con la edad disminuye el tono muscular en general. Hablamos de la sexualidad en esta etapa en los desafíos de la sexualidad en adultos mayores.
- Deportes de impacto o cargas pesadas: aumentan la presión sobre la pelvis.
La parte emocional: vergüenza y silencio
La incontinencia y el dolor durante el sexo suelen vivirse con vergüenza, y muchas personas tardan años en consultar. Esto puede llevar a evitar la intimidad, el ejercicio o las reuniones sociales, y afectar la autoestima y la relación de pareja.
Hablar de ello es el primer paso. Son problemas frecuentes y tratables, y no tienen por qué limitar tu vida. Cuando el malestar emocional o la ansiedad ante el sexo persisten, la terapia sexual puede ayudar a recuperar la confianza y el disfrute.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Consulta a tu ginecóloga, urólogo o a una fisioterapeuta especializada en piso pélvico si tienes escapes de orina, dolor pélvico o dolor durante el sexo. Ellos pueden valorar si necesitas fortalecer o relajar la musculatura y enseñarte a hacerlo correctamente.
Si además la situación te genera ansiedad, afecta tu deseo o tu relación de pareja, en Clínica Relox contamos con especialistas en sexología clínica y psicología. Agenda tu consulta presencial o en línea.
Preguntas frecuentes
¿Qué músculos forman el piso pélvico?
Es un conjunto de músculos y tejidos situados entre el pubis y el coxis, entre ellos el pubococcígeo. Sostienen la vejiga, el intestino y el útero, y participan en la continencia y la función sexual.
¿Tener relaciones sexuales fortalece el piso pélvico?
Durante el sexo y el orgasmo estos músculos se contraen, pero no equivale a un entrenamiento. Si hay debilidad o incontinencia, se recomiendan ejercicios específicos guiados por un profesional.
¿Los hombres también deben cuidar el piso pélvico?
Sí. En los hombres participa en la erección, el control de la eyaculación y la continencia, sobre todo después de una cirugía de próstata. Los ejercicios de piso pélvico también pueden beneficiarlos.
¿Por qué me duele el piso pélvico durante el sexo?
Puede deberse a tensión excesiva de los músculos, infecciones, falta de lubricación u otras causas. En estos casos los ejercicios de fortalecimiento pueden empeorar el dolor, por lo que conviene una valoración médica y de fisioterapia.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.


