Los ejercicios de Kegel, también conocidos como entrenamiento de los músculos del piso pélvico, son ejercicios sencillos que pueden marcar una diferencia importante en la salud y el bienestar de mujeres y hombres. Se han vuelto populares por sus beneficios para el control de la vejiga, la función intestinal y la vida sexual, y pueden hacerse en cualquier momento y lugar.
Sin embargo, para que funcionen hay que hacerlos bien, y no son adecuados para todas las personas en todos los casos. En esta guía te explicamos qué son, sus beneficios, cómo hacerlos paso a paso y qué precauciones tomar.
¿Qué son los ejercicios de Kegel?
Son ejercicios que fortalecen los músculos del piso pélvico, un conjunto de músculos ubicados en la parte inferior de la pelvis, entre el pubis y el coxis. Estos músculos sostienen órganos como la vejiga, el útero y el intestino grueso, y participan en la continencia y en la función sexual.
Cuando están debilitados, por ejemplo después del embarazo y el parto, con la menopausia, tras una cirugía de próstata o con el envejecimiento, pueden aparecer incontinencia urinaria o fecal, sensación de peso en la pelvis y dificultades sexuales. Si quieres conocer más sobre esta zona del cuerpo y su relación con el placer, lee piso pélvico y sexualidad.
Beneficios de los ejercicios de Kegel
1. Control de la vejiga
Es el beneficio más conocido. Fortalecer el piso pélvico ayuda a prevenir o reducir las fugas de orina al estornudar, toser, reír o hacer esfuerzo físico (incontinencia de esfuerzo). También puede ayudar a manejar la urgencia para orinar.
2. Control intestinal
Un piso pélvico fuerte contribuye al control de gases y heces, y puede ayudar en casos de incontinencia fecal leve.
3. Beneficios sexuales
El entrenamiento del piso pélvico puede mejorar la función sexual en mujeres y hombres:
- En mujeres: mayor conciencia de la zona, lo que algunas relacionan con más sensibilidad y orgasmos más intensos. Te contamos más en salud sexual femenina.
- En hombres: puede ayudar a mejorar la erección en algunos casos y a controlar la eyaculación. Por eso forma parte de algunos tratamientos para la eyaculación precoz.
4. Recuperación tras el parto o la cirugía
Después del parto o de una cirugía de próstata, el entrenamiento guiado del piso pélvico es una parte habitual de la rehabilitación para recuperar la continencia.
¿Cómo hacer los ejercicios de Kegel correctamente?
- Identifica los músculos correctos: son los que usarías para detener el flujo de orina o para retener un gas. Puedes intentar frenar la orina una sola vez para reconocerlos, pero no lo conviertas en un ejercicio habitual. Otra forma es imaginar que "subes" el ano y los genitales hacia adentro.
- Aísla el movimiento: no aprietes glúteos, muslos ni abdomen, y no contengas la respiración. Respira con normalidad durante el ejercicio.
- Contrae y relaja: aprieta los músculos unos segundos y luego relájalos por completo durante el mismo tiempo. Una pauta frecuente es empezar con contracciones de 3 a 5 segundos, seguidas de una relajación igual de larga, en series de 10 a 15 repeticiones.
- Hazlo con regularidad: suele recomendarse practicar varias veces al día, por ejemplo una serie en la mañana, otra en la tarde y otra en la noche. Con el tiempo se puede aumentar la duración de cada contracción.
- Varía las posiciones: practica acostado, sentado y de pie, para fortalecer los músculos en distintas situaciones de la vida diaria.
- Intégralos en tu día: contraer el piso pélvico antes de toser, estornudar o levantar algo pesado ayuda a prevenir fugas.
Estas indicaciones son generales. Una fisioterapeuta especializada en piso pélvico puede evaluar tu caso y ajustar la rutina a tus necesidades.
¿Cómo saber si los estoy haciendo bien?
- Sientes que la zona del perineo se eleva y se cierra hacia adentro, sin empujar hacia abajo.
- Tu abdomen, glúteos y piernas permanecen relajados.
- Puedes respirar con normalidad mientras contraes.
- Después de unas semanas de práctica constante notas mejor control.
Muchas personas creen hacerlos bien y en realidad empujan o contraen otros músculos. Si tienes dudas, una valoración profesional, a veces con técnicas de biorretroalimentación, ayuda a aprender el movimiento correcto.
Precauciones importantes
- Consulta antes de empezar si tienes alguna condición médica, estás embarazada o acabas de tener una cirugía. Un profesional puede orientarte de forma personalizada.
- No los practiques mientras orinas de forma habitual: interrumpir la micción con frecuencia puede impedir que la vejiga se vacíe por completo y favorecer infecciones.
- Si tienes dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales, no empieces por tu cuenta. En algunos casos el problema no es la debilidad, sino un exceso de tensión de estos músculos, y fortalecerlos puede empeorar los síntomas. Ahí el trabajo se centra en aprender a relajar.
- Ten paciencia y constancia: los resultados no son inmediatos; suelen notarse tras varias semanas de práctica regular.
- No te excedas: hacer demasiadas repeticiones puede fatigar la musculatura y causar molestias urinarias o intestinales.
Piso pélvico, emociones y vida sexual
La incontinencia y las molestias pélvicas suelen vivirse con vergüenza. Muchas personas dejan de hacer ejercicio, evitan reuniones o se alejan de la intimidad por miedo a una fuga o al dolor. Esto afecta la autoestima, el ánimo y la relación de pareja.
Atender el cuerpo es el primer paso, pero cuando el impacto emocional o la ansiedad ante el sexo persisten, el apoyo psicológico y la terapia sexual también son parte del tratamiento. En personas mayores, estos cambios se suman a otros retos, como explicamos en los desafíos de la sexualidad en los adultos mayores.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Consulta a tu médico, ginecóloga, urólogo o a una fisioterapeuta de piso pélvico si tienes fugas de orina o heces, sensación de peso en la vagina, dolor pélvico o dolor durante el sexo, o si no notas mejoría después de varias semanas de ejercicios.
Si además estas molestias afectan tu deseo, tu confianza o tu relación de pareja, en Clínica Relox contamos con especialistas en terapia sexual y psicología. Agenda tu consulta presencial o en línea.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel?
Contrae los músculos que usarías para retener la orina o un gas durante unos segundos, sin apretar glúteos ni abdomen y respirando con normalidad, y luego relájalos por completo. Repite en series varias veces al día.
¿Cuánto tiempo tardan en hacer efecto los ejercicios de Kegel?
Los resultados no son inmediatos. Con práctica constante, muchas personas notan mejoría después de varias semanas. Si no hay cambios, conviene una valoración con un especialista en piso pélvico.
¿Los hombres pueden hacer ejercicios de Kegel?
Sí. En los hombres pueden ayudar con la continencia, sobre todo tras una cirugía de próstata, y con el control de la eyaculación. La técnica es la misma que en las mujeres.
¿Hay personas que no deben hacer ejercicios de Kegel?
Si tienes dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales, consulta antes de empezar: podría haber tensión excesiva de los músculos y el fortalecimiento empeoraría los síntomas. También consulta si estás embarazada o recién operada.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.


