Las dietas en la adolescencia pueden ser riesgosas. En esta etapa el cuerpo necesita energía y nutrientes suficientes para crecer, desarrollar los huesos y el cerebro, y completar los cambios de la pubertad. Cuando un adolescente deja de comer la cantidad y el tipo de alimentos que necesita, pueden aparecer problemas de crecimiento y de salud, además de un mayor riesgo de trastornos alimentarios.
Al mismo tiempo, es comprensible que muchos jóvenes se preocupen por su cuerpo: los cambios físicos, las comparaciones con amigos y las imágenes de las redes sociales influyen mucho en cómo se sienten. La pregunta no es si deben preocuparse por su salud, sino cómo cuidarla sin poner en riesgo su desarrollo ni su bienestar emocional.
En este artículo encontrarás información útil para adolescentes y para madres, padres y cuidadores.
¿Por qué las dietas en la adolescencia pueden ser peligrosas?
- Crecimiento: la falta de energía y proteínas puede afectar la estatura y el desarrollo.
- Huesos: en la adolescencia se forma una parte importante de la masa ósea; la falta de calcio, vitamina D y energía puede afectarla a largo plazo.
- Menstruación y hormonas: las dietas restrictivas pueden retrasar o alterar la menstruación.
- Concentración y ánimo: comer poco afecta la atención en la escuela, la energía y el estado de ánimo.
- Riesgo de trastornos alimentarios: las dietas estrictas son uno de los desencadenantes más frecuentes en esta etapa. Te lo explicamos en trastornos alimentarios en la pubertad.
Los cambios de la pubertad son normales
Durante la pubertad es normal y saludable ganar peso y estatura, y que cambie la forma del cuerpo. En las chicas, el aumento de grasa corporal es necesario para el desarrollo hormonal; en los chicos, aumenta la masa muscular y el apetito. Cada persona tiene su propio ritmo. Compararse con otros, o con cuerpos editados en redes sociales, genera frustración innecesaria.
Cuidar tu salud sin hacer dieta
Si eres adolescente y quieres sentirte mejor con tu cuerpo, estos hábitos son mucho más útiles y seguros que una dieta restrictiva:
- No te saltes comidas. Desayunar, comer y cenar, con colaciones si tienes hambre, te da energía para la escuela y tus actividades.
- Come variado. Incluye frutas, verduras, cereales, leguminosas, proteínas y lácteos u otras fuentes de calcio.
- Prefiere frutas y verduras en lugar de frituras y dulces de forma habitual, sin prohibir nada por completo.
- Toma agua en lugar de refrescos con frecuencia, y evita las bebidas energéticas, que no se recomiendan para adolescentes. Te contamos por qué en la importancia de tomar agua.
- Muévete de una forma que disfrutes: un deporte, bailar, andar en bici o caminar con amigos. Hacer ejercicio con regularidad ayuda a sentirse más sano y mejor contigo mismo.
- Duerme lo suficiente. El sueño influye en el apetito, el ánimo y la concentración.
Muchas veces, al estar más activo y comer con regularidad, el cuerpo encuentra su equilibrio sin necesidad de seguir una dieta.
¿Y si un adolescente necesita cambiar su alimentación?
Hay situaciones en las que sí se requieren ajustes, por ejemplo por una condición médica. En esos casos, lo indicado es hacerlo con ayuda de un pediatra o nutriólogo, que podrá evaluar el crecimiento y diseñar un plan seguro y suficiente. No se recomienda seguir dietas de internet, de redes sociales o de amigos.
Si quieres saber qué riesgos tienen las dietas muy restrictivas, consulta los peligros de las dietas estrictas.
Consejos para madres y padres
- Evita hablar del peso de tu hijo o hija, aunque sea “por su bien”, y no hagas comentarios sobre tu propio cuerpo o el de otros.
- No pongas a dieta a tu hijo por cuenta propia; si te preocupa su salud, consulten juntos a un profesional.
- Coman en familia con regularidad, en un ambiente tranquilo.
- Ofrece variedad en casa sin etiquetar los alimentos como “buenos” o “malos”.
- Valora a tu hijo por quien es, no por su apariencia.
- Conversa sobre redes sociales y los ideales de belleza que muestran.
Encontrarás más orientación en alimentación y salud mental durante la juventud y en pautas para acercarse y ayudar a hijos adolescentes.
Señales de que una dieta se está volviendo un problema
- Se salta comidas con frecuencia o come muy poco.
- Habla constantemente de calorías, peso o “comer limpio”.
- Evita comer con la familia o con amigos.
- Hace ejercicio en exceso o se siente culpable si no entrena.
- Va al baño justo después de comer.
- Ha bajado de peso de forma notable o no ha crecido como se esperaba.
- Está más irritable, triste o aislado.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si notas estas señales en tu hijo o hija, o si eres adolescente y sientes que la comida o tu cuerpo te generan angustia, busca orientación cuanto antes. Atender los problemas de alimentación en sus primeras etapas facilita mucho la recuperación.
En Clínica Relox contamos con paidopsiquiatras, psicólogos y nutriólogos con experiencia en adolescentes y familias. Puedes agendar una cita presencial o en línea.
Preguntas frecuentes
¿Es malo hacer dieta a los 14 o 15 años?
Las dietas restrictivas en la adolescencia pueden afectar el crecimiento, los huesos y el estado de ánimo, y aumentan el riesgo de trastornos alimentarios. Si hay una razón de salud para cambiar la alimentación, debe hacerse con un pediatra o nutriólogo.
¿Cómo puede un adolescente cuidar su peso de forma saludable?
Comiendo con regularidad y variedad, moviéndose de forma que disfrute, durmiendo bien y prefiriendo agua en lugar de bebidas azucaradas. Si existe una preocupación médica, lo mejor es consultar a un profesional en lugar de seguir dietas por cuenta propia.
¿Qué hago si mi hijo adolescente quiere ponerse a dieta?
Escucha sus motivos sin juzgar, evita comentarios sobre su peso y propón consultar juntos a un pediatra o nutriólogo. También conviene observar si hay señales de malestar emocional o de un posible trastorno alimentario.
¿Las bebidas energéticas son malas para los adolescentes?
No se recomiendan para adolescentes porque suelen contener cafeína y azúcar en cantidades elevadas, que pueden afectar el sueño, el ritmo cardiaco y la ansiedad. El agua es la mejor opción para hidratarse.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.


