Dormir bien no es un lujo: es una necesidad básica para la memoria, el estado de ánimo, la concentración y la salud física. Si te cuesta conciliar el sueño, te despiertas varias veces o amaneces cansado, estos consejos para dormir bien pueden ayudarte a recuperar un descanso reparador.

Se trata de hábitos sencillos, conocidos como higiene del sueño, que preparan al cuerpo y a la mente para descansar. No sustituyen la atención profesional cuando el insomnio es persistente, pero son el primer paso en casi cualquier plan de tratamiento.

Persona descansando en una recámara oscura y tranquila para dormir bien

¿Por qué es tan importante dormir bien?

Mientras duermes, el cerebro consolida lo que aprendiste, regula las emociones y el cuerpo repara tejidos y equilibra hormonas. Dormir poco o mal de forma habitual se relaciona con:

  • Irritabilidad, dificultad para concentrarte y olvidos.
  • Mayor riesgo de ansiedad y depresión, y empeoramiento de sus síntomas.
  • Más apetito por alimentos muy calóricos y aumento de peso.
  • Menor deseo sexual y menos energía para la vida social.
  • Mayor riesgo de accidentes en el trabajo o al manejar.

Por eso, cuidar el sueño es también una forma de cuidar tu salud mental. La mayoría de las personas adultas necesita entre siete y nueve horas de sueño, aunque lo más importante es despertar sintiéndote descansado.

8 consejos para dormir bien

  1. Limita los estimulantes: reduce el café, el té negro, los refrescos de cola, las bebidas energéticas y el cigarro, sobre todo por la tarde y la noche. La nicotina también es un estimulante.
  2. Evita el alcohol antes de dormir: aunque puede dar somnolencia al principio, fragmenta el sueño y provoca despertares en la madrugada.
  3. Haz de tu recámara un lugar para descansar: una cama cómoda, un cuarto oscuro, ventilado, silencioso y con temperatura agradable favorecen el sueño.
  4. Usa la cama solo para dormir y para la intimidad: evita trabajar, comer o ver series en la cama, para que tu cerebro la asocie con el descanso.
  5. Apaga las pantallas antes de acostarte: la luz y los estímulos del celular, la tableta o la televisión retrasan el sueño. Intenta dejarlos al menos media hora antes.
  6. Atiende tus preocupaciones antes de acostarte: escribir en una libreta lo que te inquieta y lo que harás al día siguiente ayuda a "sacarlo" de la cabeza.
  7. No repases el día en la cama: si tu mente empieza a revisar todo lo que pudo salir mejor, redirige la atención a tu respiración o a una imagen tranquila.
  8. Crea un ritual relajante: música suave a volumen bajo, una ducha tibia, lectura ligera o ejercicios de respiración. Hacer lo mismo cada noche le indica al cuerpo que es hora de descansar.

Otros hábitos que ayudan

  • Mantén horarios regulares: acuéstate y levántate a la misma hora, incluso los fines de semana.
  • Toma luz natural por la mañana: ayuda a regular el reloj biológico.
  • Haz ejercicio: la actividad física regular mejora la calidad del sueño, pero evita el ejercicio intenso justo antes de dormir.
  • Cuida las cenas: evita comidas muy abundantes o picantes por la noche.
  • Si no te duermes, levántate: si pasan unos veinte minutos sin conciliar el sueño, sal de la cama, haz algo tranquilo con luz tenue y vuelve cuando tengas sueño.
  • Limita las siestas: si las necesitas, que sean cortas y no muy tarde.

La intimidad también puede favorecer el descanso en muchas personas. Si te interesa este tema, te contamos más en nuestro artículo sobre sexo y sueño.

Estrés, ansiedad y sueño: un círculo que se puede romper

Las preocupaciones son una de las principales causas de insomnio, y dormir mal, a su vez, aumenta la ansiedad al día siguiente. Aprender técnicas para manejar el estrés suele mejorar el sueño de forma notable.

Cuando el insomnio se acompaña de preocupación constante, tensión física o tristeza persistente, puede ser una señal de un trastorno de ansiedad o de depresión. En ese caso, atender la causa es fundamental. Puedes leer más sobre qué es la ansiedad y cómo se trata.

¿Y las pastillas para dormir?

Automedicarse con pastillas para dormir, remedios "naturales" o antihistamínicos puede ser riesgoso: algunos generan dependencia, somnolencia al día siguiente o interacciones con otros medicamentos. Cualquier tratamiento farmacológico debe indicarlo y supervisarlo un médico.

Para el insomnio crónico, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio es considerada uno de los tratamientos de primera elección. Conoce cómo funciona la terapia cognitivo-conductual.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Consulta a un especialista si:

  • Te cuesta dormir tres o más noches por semana durante varias semanas.
  • El cansancio afecta tu trabajo, tus estudios o tus relaciones.
  • Roncas fuerte, haces pausas al respirar mientras duermes o te quedas dormido durante el día sin querer.
  • El insomnio aparece junto con ansiedad, tristeza o cambios importantes en tu vida.

En Clínica Relox contamos con una clínica de sueño y con psiquiatras y psicólogos que pueden valorar tu caso. Conoce nuestros servicios o agenda tu cita presencial o en línea.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas horas debe dormir un adulto?

La mayoría de las personas adultas necesita entre siete y nueve horas de sueño por noche. Más allá del número, lo importante es despertar descansado y funcionar bien durante el día.

¿Qué hacer si no puedo dormir en la noche?

Si pasan unos veinte minutos sin conciliar el sueño, levántate, haz algo tranquilo con luz tenue y vuelve a la cama cuando tengas sueño. Evita mirar el reloj y el celular, porque aumentan la ansiedad.

¿Es malo tomar pastillas para dormir?

Automedicarse puede ser riesgoso, ya que algunos fármacos generan dependencia o interacciones. Cualquier medicamento para dormir debe indicarlo y supervisarlo un médico, que también buscará la causa del insomnio.

¿La ansiedad puede quitar el sueño?

Sí. La ansiedad es una de las causas más comunes de insomnio y, a su vez, dormir mal aumenta la ansiedad. Tratar la ansiedad con psicoterapia y, si es necesario, apoyo médico suele mejorar el descanso.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.