La postura del niño, conocida en sánscrito como balasana, es una de las posturas de descanso más populares del yoga. Se practica entre series de posturas exigentes, antes y después de las invertidas, como pararse de cabeza, y en cualquier momento en que el cuerpo pida una pausa.
Aunque parece sencilla, la versión tradicional puede resultar incómoda para algunas personas, sobre todo para principiantes o para quienes tienen rodillas, tobillos o caderas poco flexibles. La buena noticia es que tiene muchas variantes, y adaptarla no le resta beneficios.
Aquí te explicamos cómo hacer la postura del niño paso a paso, cómo modificarla para que sea cómoda y qué precauciones tomar.
¿Qué es la postura del niño?
Es una postura de flexión hacia adelante en la que te sientas sobre los talones y apoyas el torso sobre los muslos, con la frente en el suelo. Su forma recogida recuerda a la posición de un bebé, de ahí su nombre. Es una postura de relajación y recuperación: no busca fuerza ni flexibilidad máxima, sino descanso.
Cómo hacer la postura del niño paso a paso
- Colócate de rodillas sobre el tapete, con los empeines apoyados en el suelo.
- Junta los dedos gordos de los pies y decide si mantienes las rodillas juntas o separadas al ancho de la cadera o del tapete.
- Lleva los glúteos hacia los talones.
- Inclina el torso hacia adelante hasta apoyarlo sobre los muslos o entre ellos.
- Apoya la frente en el suelo, en un bloque o en un cojín.
- Extiende los brazos hacia adelante o déjalos a los lados del cuerpo, con las palmas hacia arriba.
- Respira lentamente, sintiendo cómo la espalda se expande con cada inhalación. Permanece de varias respiraciones a unos minutos.
- Para salir, apoya las manos y sube despacio, vértebra por vértebra.
Variantes para que sea más cómoda
- Rodillas separadas: si te incomoda presionar el pecho contra los muslos, separa las rodillas y deja que el torso descanse entre ellas.
- Apoyo para la cabeza: si la frente no llega al suelo, utiliza una almohada, un bloque o una manta doblada.
- Cobija entre glúteos y talones: reduce la presión en rodillas y tobillos cuando los glúteos no llegan a los talones.
- Cobija bajo los tobillos: si los empeines o los tobillos molestan, enrolla una toalla debajo de ellos.
- Con cojín largo bajo el torso: una versión restaurativa en la que todo el peso del tronco descansa sobre un cojín.
- Versión en silla: sentado, inclínate hacia adelante y apoya los antebrazos y la cabeza sobre una mesa o sobre tus muslos. Útil si no puedes arrodillarte.
Beneficios de la postura del niño
- Ofrece un momento de descanso dentro de la práctica para recuperar el ritmo de la respiración.
- Estira suavemente la espalda, las caderas, los muslos y los tobillos.
- Ayuda a llevar la respiración hacia la espalda, algo que pocas veces notamos.
- Favorece la sensación de calma y de recogimiento, lo que puede ayudar en momentos de estrés.
Muchas personas la describen como una postura “refugio”: un lugar al que regresar cuando necesitan bajar el ritmo. Recuerda que en yoga siempre tienes permiso de descansar. Si buscas otras opciones de descanso, consulta posturas de yoga para relajarse y la posición del cadáver.
¿En qué momento de la práctica se usa?
La postura del niño suele aparecer antes y después de posturas invertidas o intensas, como pararse de cabeza, y entre series de posturas de pie o flexiones hacia atrás, para compensar. Dentro de una secuencia de posturas de yoga, funciona como una pausa estratégica. También puedes practicarla por sí sola, por ejemplo antes de dormir o después de un día largo frente a la computadora. Si apenas empiezas, el hatha yoga la incluye con frecuencia.
Precauciones y contraindicaciones
- Lesiones de rodilla o tobillo: usa apoyos o la versión en silla; si hay dolor, evita la postura.
- Embarazo: separa ampliamente las rodillas para dejar espacio al abdomen y consulta con tu médico.
- Dolor de espalda: hazla con apoyo bajo el torso y sin forzar la flexión.
- Mareo o presión en la cabeza: eleva la cabeza con un bloque o cojín.
- Reflujo o digestión pesada: evítala justo después de comer.
Yoga, descanso y salud mental
Aprender a pausar es una habilidad que va más allá del tapete. Para muchas personas, la dificultad para detenerse y descansar refleja un ritmo de vida acelerado o una exigencia constante. Si te identificas, puede servirte leer cómo combatir el estrés.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si sientes que no logras relajarte ni siquiera en tus momentos de descanso, duermes mal, estás irritable o la preocupación te acompaña casi todo el día, puede tratarse de algo más que cansancio. El yoga es un buen complemento, pero no sustituye una valoración cuando el estrés o la ansiedad afectan tu vida.
En Clínica Relox, nuestros psicólogos y psiquiatras pueden acompañarte para entender qué está pasando y encontrar estrategias efectivas. Puedes agendar una cita presencial o en línea.
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve la postura del niño?
Sirve para descansar dentro de la práctica, recuperar la respiración y estirar suavemente espalda, caderas y tobillos. También favorece una sensación de calma y recogimiento.
¿Qué hago si me duelen las rodillas en la postura del niño?
Coloca una cobija doblada entre los glúteos y los talones o bajo las rodillas, o prueba la versión en silla. Si el dolor persiste, evita la postura y coméntalo con tu instructor o médico.
¿Cuánto tiempo debo quedarme en la postura del niño?
Puedes quedarte desde unas cuantas respiraciones hasta varios minutos, según cómo te sientas. Como postura de descanso, la duración depende de lo que tu cuerpo necesite en ese momento.
¿Se puede hacer la postura del niño embarazada?
Generalmente sí, separando bien las rodillas para dejar espacio al abdomen y sin presionarlo. Consulta siempre con tu médico antes de practicar yoga durante el embarazo.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.


