"Los hombres no lloran", "aguántese como los machos", "calladita te ves más bonita". Frases como estas, tan comunes en muchas familias, enseñan a reprimir lo que sentimos. Y guardarse una y otra vez el enojo, la tristeza o el miedo no es inofensivo: con el tiempo puede expresarse a través del cuerpo. A esto se le conoce popularmente como trastorno psicosomático.
Los síntomas psicosomáticos son reales, no "inventados" ni "imaginarios". Duelen, preocupan y afectan la vida diaria. En este artículo te explicamos qué son, cómo se relacionan con las emociones y el estrés, y por qué es importante atenderlos de forma integral.
¿Qué es un trastorno psicosomático?
El término "psicosomático" une dos palabras: psique (mente) y soma (cuerpo). Se usa para describir síntomas físicos en los que los factores emocionales y psicológicos tienen un papel importante, ya sea provocándolos, manteniéndolos o empeorándolos.
En los manuales diagnósticos actuales ya no se usa "trastorno psicosomático" como diagnóstico. Hoy se habla, por ejemplo, de trastorno de síntomas somáticos (DSM-5-TR) o de trastorno de distrés corporal (CIE-11): condiciones en las que la persona presenta síntomas físicos que le generan mucha angustia y preocupación, y que ocupan gran parte de su tiempo y energía, existan o no otras enfermedades médicas.
Síntomas físicos más frecuentes
- Dolor de cabeza, de espalda, de articulaciones o muscular.
- Molestias digestivas: dolor abdominal, colitis, náuseas, acidez.
- Cansancio constante.
- Palpitaciones, sensación de falta de aire u opresión en el pecho.
- Mareos.
- Problemas de la piel que empeoran con el estrés.
- Alteraciones del sueño.
Estos síntomas pueden deberse a muchas causas médicas. Por eso, el primer paso siempre es una valoración médica para descartar o tratar cualquier enfermedad física. Hablar de lo emocional no significa ignorar lo físico.
¿Cómo influyen las emociones en el cuerpo?
Las emociones no viven solo en la mente. Cuando sentimos enojo, miedo o tristeza, el cuerpo reacciona: se tensan los músculos, se acelera el corazón, cambia la digestión. Si esas emociones se expresan y se procesan, el cuerpo vuelve a la calma.
Pero cuando se contienen de forma constante, por ejemplo por miedo al rechazo, a la burla o a los regaños, el organismo se mantiene en un estado de estrés y ansiedad sostenidos. Ese desgaste puede agotarnos y contribuir a la aparición o al empeoramiento de síntomas físicos. Conoce más sobre los síntomas del estrés.
Factores que aumentan el riesgo
- Educación emocional restrictiva: haber aprendido que expresar emociones es signo de debilidad.
- Estereotipos de género que limitan lo que hombres y mujeres "pueden" sentir o decir.
- Experiencias de violencia, maltrato o humillación. Lee cómo impacta la violencia en nuestra salud mental.
- Estrés crónico en el trabajo, la familia o la economía.
- Ansiedad y depresión, que con frecuencia se manifiestan con síntomas físicos.
- Dificultad para identificar y poner nombre a las propias emociones.
Aprender a expresar lo que sientes
Nadie tiene derecho a limitar tus sentimientos, y tampoco a tratarte mal. Aprender a poner un alto, con respeto pero con firmeza, es parte de cuidar tu salud. Algunas ideas:
- Ponle nombre a lo que sientes: "estoy enojado", "me siento triste", "tengo miedo".
- Busca espacios seguros para expresarlo: una persona de confianza, la escritura, el arte o el ejercicio. Incluso soltar la voz puede ayudar en el contexto adecuado.
- Pon límites a quien te humilla, se burla o te descalifica.
- Cuestiona las frases heredadas que te prohíben sentir.
- Desarrolla tu inteligencia emocional. Lee cómo fortalecer tu inteligencia emocional.
¿Cómo se tratan los síntomas psicosomáticos?
El abordaje más útil es integral y coordinado entre el médico y los profesionales de salud mental:
- Atención médica para estudiar y tratar los síntomas físicos sin hacer estudios innecesarios.
- Psicoterapia, que ayuda a reconocer la relación entre emociones y síntomas, manejar el estrés y cambiar patrones. Conoce la psicoterapia individual.
- Atención psiquiátrica cuando hay ansiedad, depresión u otro trastorno asociado.
- Técnicas de relajación, actividad física y buen descanso.
Cómo hablar del tema con tu médico
Muchas personas temen que, si mencionan el estrés o las emociones, el médico piense que "lo están inventando". Lo cierto es que compartir esa información ayuda a tener una visión completa. Puedes describir cuándo empeoran tus síntomas, qué situaciones de tu vida coinciden con ellos y cómo te sientes emocionalmente. Un buen equipo de salud atiende ambas cosas a la vez: estudia lo físico y te ofrece apoyo para lo emocional, sin descalificar ninguno de los dos.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si tienes síntomas físicos persistentes que te preocupan mucho, has consultado a varios médicos sin encontrar una explicación completa, o notas que tus molestias empeoran en épocas de estrés o conflicto, vale la pena incluir la salud mental en tu atención.
En Clínica Relox, psiquiatras y psicólogos trabajan de forma integral para atender la relación entre mente y cuerpo. Agenda tu cita presencial o en línea.
Preguntas frecuentes
¿Los síntomas psicosomáticos son imaginarios?
No. Son síntomas reales que causan dolor y malestar. La diferencia es que los factores emocionales y el estrés tienen un papel importante en su aparición o en su empeoramiento.
¿Cómo sé si mis síntomas son psicosomáticos?
Solo una valoración médica y psicológica completa puede determinarlo. Primero deben estudiarse las posibles causas físicas; después, el especialista en salud mental puede valorar la influencia de las emociones y el estrés.
¿Reprimir las emociones puede enfermarte?
Contener constantemente emociones como el enojo o la tristeza mantiene al cuerpo en un estado de estrés que, con el tiempo, puede contribuir a síntomas físicos, ansiedad o depresión.
¿Qué especialista trata los trastornos psicosomáticos?
Lo ideal es un abordaje conjunto entre el médico general o especialista correspondiente y profesionales de salud mental, como psicólogos y psiquiatras, que trabajen de forma coordinada.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.


