"¿Bebo demasiado?", "¿será que tengo un problema?". Si te has hecho estas preguntas, ya diste un paso importante. Saber cómo saber si soy alcohólico no depende de una sola respuesta ni de un test en internet: el diagnóstico del trastorno por consumo de alcohol, lo que popularmente se conoce como alcoholismo, requiere una evaluación profesional. Pero sí hay señales claras que conviene conocer.

En esta guía te explicamos cómo se evalúa el consumo de alcohol, cuáles son las señales de alerta más frecuentes, con ejemplos de la vida diaria, y qué opciones de tratamiento existen. Recuerda que el alcoholismo es una enfermedad tratable y que pedir ayuda es un acto de valentía.

¿Cómo se diagnostica el alcoholismo?

No hay un solo examen para saber si alguien es alcohólico. El diagnóstico incluye una evaluación física completa y una entrevista clínica para entender el patrón de consumo, su gravedad y cómo afecta la vida de la persona. También es importante conocer si hay antecedentes familiares de problemas con el alcohol.

Durante la evaluación, el especialista puede preguntar:

  • ¿Cuáles son tus hábitos de consumo de alcohol: qué, cuánto y con qué frecuencia bebes?
  • ¿Has intentado dejar de beber o reducir el consumo en el pasado?
  • ¿Tienes problemas para controlar cuánto bebes una vez que empiezas?
  • ¿Pasas mucho tiempo en actividades relacionadas con el alcohol o recuperándote de sus efectos?
  • ¿Has tenido problemas legales, laborales o familiares relacionados con el alcohol?
  • ¿Alguien de tu familia tiene o tuvo problemas con el alcohol?

Los profesionales también pueden usar cuestionarios estandarizados de detección y, en algunos casos, solicitar análisis de sangre para valorar el impacto del alcohol en el hígado y otros órganos.

Del consumo de riesgo al trastorno por consumo de alcohol

Los manuales diagnósticos actuales ya no hablan de "alcohólicos" y "no alcohólicos", sino de un trastorno por consumo de alcohol que puede ser leve, moderado o grave, según cuántas señales estén presentes durante el último año. Esto permite detectar el problema antes de que llegue a su forma más severa. Para conocer más sobre la enfermedad, lee alcoholismo: adicción y síntomas.

Señales de una posible adicción al alcohol

A continuación te presentamos las señales más frecuentes, agrupadas por áreas. Su intensidad y frecuencia varían en cada persona, y la presencia de alguna de ellas no significa necesariamente que haya una adicción. Pero si te identificas con varias, es importante buscar ayuda profesional.

1. Pérdida de control sobre el consumo

  1. Incapacidad para controlar el consumo: te cuesta limitar cuánto bebes y sientes una compulsión a seguir. Ejemplo: aunque quieres detenerte después de una o dos copas, sigues bebiendo hasta que se acaba el alcohol.
  2. Intentos fallidos de dejarlo: te propones reducir o dejar de beber, pero no logras mantenerlo. Ejemplo: lo has intentado varias veces y siempre vuelves a tomar.
  3. Deseo persistente de beber (craving): sientes una fuerte urgencia de consumir alcohol. Ejemplo: todo el día piensas en la próxima oportunidad para beber y te cuesta concentrarte en otras cosas.
  4. Mucho tiempo dedicado al alcohol: gran parte de tu tiempo se va en conseguirlo, beberlo o recuperarte de la "cruda". Ejemplo: pasas la mayoría de tus tardes y noches en bares, y tus actividades sociales giran en torno al alcohol.
  5. Preocupación constante por el alcohol: planeas cuándo, dónde y cómo obtendrás tu próxima bebida. Ejemplo: organizas tus actividades alrededor del consumo y lo anticipas con ansiedad.
  6. Búsqueda de situaciones para beber: te atraen especialmente los eventos donde sabes que habrá alcohol en abundancia.

2. Cambios en el cuerpo: tolerancia y abstinencia

  1. Tolerancia aumentada: necesitas beber cada vez más para lograr el mismo efecto. Ejemplo: antes un par de cervezas te relajaban; ahora necesitas mucho más para sentir lo mismo.
  2. Síndrome de abstinencia: al reducir o dejar el alcohol aparecen síntomas físicos y emocionales desagradables. Ejemplo: si pasas un día sin beber, tienes temblores, sudoración, irritabilidad, ansiedad o insomnio, y beber los alivia.
  3. Pérdida de memoria: lagunas sobre lo que ocurrió mientras bebías. Ejemplo: despiertas sin recordar lo que pasó la noche anterior.
  4. Cambios físicos y en la apariencia: enrojecimiento facial, ojeras, piel deshidratada, pérdida o aumento de peso, aspecto cansado y deterioro de la salud general.
  5. Cambios en el apetito: prefieres beber en lugar de comer y descuidas tu alimentación.

3. Consecuencias en tu vida diaria

  1. Consumo a pesar de las consecuencias: sigues bebiendo aunque el alcohol te cause problemas. Ejemplo: aunque perdiste tu trabajo o tu pareja se fue por el alcohol, sigues bebiendo.
  2. Descuido de responsabilidades: faltas o llegas tarde al trabajo o a la escuela por la cruda, o prefieres beber a cumplir con tu familia.
  3. Baja en el rendimiento académico o laboral: te cuesta concentrarte y cometes errores frecuentes.
  4. Problemas financieros: gastas una parte importante de tu dinero en alcohol y te cuesta cubrir tus necesidades básicas.
  5. Consumo en situaciones peligrosas: manejas después de beber, combinas alcohol con medicamentos o tienes relaciones sexuales sin protección.
  6. Descuido del cuidado personal: dejas de lado tu higiene, tus consultas médicas o los medicamentos que te recetaron. Si tomas tratamiento psiquiátrico, lee ¿puedo tomar alcohol si estoy tomando antidepresivos o ansiolíticos?

4. Cambios en las relaciones y las emociones

  1. Aislamiento social: dejas de ir a reuniones familiares o evitas eventos donde no hay alcohol.
  2. El alcohol por encima de las relaciones: cancelas planes con amigos o familia para beber y te alejas de quienes te expresan preocupación.
  3. Conflictos frecuentes: discutes a menudo con tus seres queridos por problemas relacionados con el alcohol.
  4. Pérdida de interés en actividades y metas: abandonas deportes, pasatiempos o proyectos que antes te importaban.
  5. Cambios de humor: irritabilidad, enojo o agresividad, sobre todo cuando no tienes acceso al alcohol o alguien te sugiere beber menos.
  6. Consumo en secreto: escondes botellas o bebes a escondidas para que nadie note cuánto tomas.
  7. Negación: minimizas el problema o justificas tu consumo cuando alguien lo menciona.
  8. Culpa y vergüenza: después de beber te sientes mal contigo mismo y te preguntas por qué no puedes controlarte.

El alcoholismo puede manifestarse de forma distinta en hombres y mujeres. Lee más sobre el alcoholismo en la mujer.

Una advertencia importante: la abstinencia puede ser peligrosa

En personas que beben mucho y de forma diaria, suspender el alcohol de golpe puede provocar un síndrome de abstinencia grave, con convulsiones, confusión o alucinaciones, que es una urgencia médica. Por eso, si tu consumo es intenso, no intentes dejarlo solo: busca valoración médica para que la desintoxicación se haga de forma segura y supervisada.

Además, el consumo problemático de alcohol se asocia con depresión, ansiedad y un mayor riesgo de conducta suicida.

Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato, llama al 911. También puedes llamar a la Línea de la Vida (800 911 2000), gratuita y disponible las 24 horas.

¿Cuál es el tratamiento del alcoholismo?

El tratamiento depende de la gravedad del problema y de las necesidades de cada persona. Generalmente es integral e incluye:

  • Atención médica especializada en adicciones, encabezada por un médico o psiquiatra, para valorar la salud física, manejar la abstinencia y tratar otras condiciones.
  • Psicoterapia individual y/o grupal, que ayuda a cambiar conductas, identificar detonantes, manejar las emociones sin recurrir al alcohol y prevenir recaídas. Conoce cómo evitar recaídas.
  • Grupos de ayuda mutua, que ofrecen apoyo entre pares.
  • Psicoeducación sobre el alcoholismo para la persona y su familia.
  • Terapia familiar, porque el alcoholismo afecta a todo el entorno.
  • Tratamiento de condiciones asociadas, como depresión, ansiedad o problemas de sueño.

Encontrarás más herramientas en estrategias para superar la adicción y encontrar la sobriedad y en superando las adicciones: cómo recuperar tu vida.

¿Hay medicamentos que ayuden a dejar de beber?

Sí. Existen medicamentos eficaces para el tratamiento del alcoholismo, siempre como parte de una atención integral y únicamente con prescripción y supervisión de un médico especialista. Cada uno tiene indicaciones, contraindicaciones y riesgos que deben valorarse de forma individual. Entre los más utilizados están:

  • Naltrexona: reduce la sensación de recompensa que produce el alcohol y ayuda a disminuir el deseo de beber.
  • Acamprosato: ayuda a mantener la abstinencia al reducir el malestar y el deseo de consumir que persisten después de dejar de beber.
  • Disulfiram: provoca una reacción muy desagradable (náuseas, dolor de cabeza, palpitaciones, mareo) si se bebe alcohol mientras se toma. Puede ser peligroso, por lo que solo debe usarse con el conocimiento y consentimiento de la persona; nunca debe administrarse a escondidas.
  • Medicamentos para la abstinencia: durante la desintoxicación, el médico puede indicar fármacos, como algunas benzodiacepinas, para controlar síntomas como la ansiedad, los temblores o el insomnio y prevenir complicaciones, siempre por un tiempo limitado y bajo vigilancia.
  • Otros medicamentos para tratar trastornos asociados, como depresión o ansiedad, según cada caso.

Nunca tomes estos medicamentos por tu cuenta ni se los des a un familiar sin indicación médica.

Cómo apoyar a un familiar con problemas de alcohol

  • Habla con calma, cuando no esté bajo los efectos del alcohol, y expresa tu preocupación con hechos concretos.
  • Evita sermones, insultos o amenazas que no vas a cumplir.
  • No justifiques ni encubras su consumo ante otros.
  • Ofrece acompañarle a una valoración.
  • Busca apoyo para ti: existen grupos para familiares de personas con alcoholismo.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Recuerda que esta lista es solo una guía y no un diagnóstico. Si te identificas con varias de estas señales, si alguien cercano te ha expresado preocupación o si has intentado dejar de beber sin lograrlo, es momento de buscar ayuda de un médico o especialista en adicciones.

En Clínica Relox, nuestros psiquiatras y psicoterapeutas atienden el alcoholismo de forma integral, confidencial y sin juicios, junto con las condiciones que suelen acompañarlo. Agenda tu cita presencial o en línea.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si soy alcohólico o solo bebo socialmente?

La diferencia está en el control y las consecuencias. Si te cuesta limitar lo que bebes, necesitas cada vez más para sentir el efecto, tienes síntomas al dejarlo o el alcohol te causa problemas y aun así sigues, conviene una valoración profesional.

¿Es peligroso dejar el alcohol de golpe?

En personas con consumo intenso y diario, suspender el alcohol de forma brusca puede provocar una abstinencia grave con convulsiones o confusión. Por eso se recomienda que la desintoxicación sea supervisada por un médico.

¿El alcoholismo tiene cura?

El alcoholismo es una enfermedad crónica, pero tratable. Con tratamiento integral, psicoterapia, apoyo y, cuando es necesario, medicamentos, muchas personas logran mantenerse en recuperación y reconstruir su vida.

¿Puedo darle disulfiram a un familiar sin que lo sepa?

No. Administrarlo sin conocimiento de la persona es peligroso, porque si bebe puede tener una reacción grave. Cualquier medicamento para el alcoholismo debe indicarlo un médico con el consentimiento del paciente.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.