Vincent van Gogh es uno de los artistas más famosos y queridos del mundo. Sus girasoles, sus cielos en espiral y sus colores intensos son reconocibles al instante. Pero detrás de esa obra extraordinaria hubo una vida marcada por el sufrimiento emocional. La relación entre Van Gogh y la enfermedad mental ha fascinado a historiadores, médicos y público durante más de un siglo.

En este artículo repasamos su vida, lo que se sabe y lo que se especula sobre sus padecimientos, y por qué su historia sigue siendo una lección sobre la importancia de atender la salud mental. También desmontamos un mito peligroso: que el sufrimiento psíquico es el precio del talento.

La vida de Van Gogh en breve

Vincent van Gogh nació en 1853 en Zundert, un pueblo del sur de los Países Bajos. Su padre era pastor protestante. Antes de dedicarse a la pintura tuvo varios oficios: trabajó en una empresa de comercio de arte, fue profesor en Inglaterra, empleado en una librería y predicador entre mineros en Bélgica. Ninguno de esos caminos funcionó como esperaba, y cada fracaso lo afectaba profundamente.

Comenzó a pintar en serio cerca de los 27 años y estudió de forma breve en academias de arte de Bruselas y Amberes, aunque fue en gran parte autodidacta. Vivió en París, donde conoció a los impresionistas, y después en Arlés, en el sur de Francia, donde su paleta se llenó de luz y color.

Durante toda su vida dependió económicamente de su hermano Theo, con quien mantuvo una extensa correspondencia que hoy es una fuente invaluable para conocer su pensamiento y su estado de ánimo. Apenas vendió obras en vida: el reconocimiento llegó después de su muerte.

Los padecimientos mentales de Van Gogh

Las cartas y los registros de la época describen a un hombre intenso, sensible y con frecuencia solitario, que atravesaba periodos de gran tristeza y desesperanza alternados con etapas de enorme energía creativa. Su relación con su familia, en especial con su padre, fue tensa en varios momentos.

En sus últimos años sufrió crisis graves, con episodios de confusión, alucinaciones y una angustia intensa. El más conocido ocurrió en diciembre de 1888 en Arlés, tras una fuerte discusión con el pintor Paul Gauguin, cuando se lesionó la oreja. Después fue hospitalizado en varias ocasiones y, en 1889, decidió ingresar voluntariamente en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence.

A esto se sumaban otros factores que pudieron agravar su salud: largos periodos de mala alimentación, pobreza, agotamiento y un consumo importante de alcohol, en particular de absenta.

Las teorías sobre su diagnóstico

Van Gogh nunca recibió un diagnóstico con los criterios que usamos hoy, y es imposible diagnosticar con certeza a alguien que vivió hace más de un siglo. Aun así, a lo largo del tiempo se han propuesto varias hipótesis, basadas en su biografía, sus cartas y los registros médicos de la época:

  • Epilepsia: los médicos que lo atendieron en Arlés y Saint-Rémy consideraron que sus crisis eran de tipo epiléptico.
  • Trastorno bipolar: los periodos de depresión alternados con etapas de gran energía y productividad han llevado a muchos especialistas a proponer este diagnóstico. Conoce más en el ABC del trastorno bipolar.
  • Depresión grave recurrente.
  • Problemas relacionados con el alcohol, que pudieron desencadenar o empeorar sus crisis.
  • Otras hipótesis, como la esquizofrenia o ciertas enfermedades metabólicas, que hoy se consideran menos probables o se siguen debatiendo.

Lo más probable es que varios factores se combinaran. Lo que sí es claro es que sufría, y que su malestar afectaba profundamente su vida.

¿Influyó la enfermedad en su arte?

Muchos estudiosos opinan que Van Gogh utilizaba la pintura como una forma de expresar sus emociones, y que algunos de sus cuadros reflejan la angustia y la soledad que sentía. Su estilo, lleno de energía y movimiento, es inconfundible. Pero también hay en su obra una enorme capacidad para encontrar belleza en lo cotidiano: campos de trigo, almendros en flor, una habitación sencilla, un par de zapatos gastados.

Durante su estancia en Saint-Rémy, en uno de los periodos más difíciles de su vida, pintó algunas de sus obras más célebres, como La noche estrellada. Esto no significa que la enfermedad lo hiciera mejor artista. De hecho, sus cartas muestran que durante las crisis no podía pintar, y que trabajaba en los periodos de mayor estabilidad. El arte era para él una forma de sostenerse. Si te interesa este tema, lee el arte como opción para el autocuidado y ¿es terapéutico el arte?

El mito del "genio atormentado"

Es común romantizar la idea de que el talento y la "locura" van de la mano. Este mito es dañino: puede hacer creer que buscar tratamiento apaga la creatividad, o que el sufrimiento es necesario para crear. La realidad es que los trastornos mentales causan dolor y limitan la vida de quien los padece, y que el tratamiento ayuda a las personas a desarrollar su potencial, también el creativo. Combatir estas ideas es parte de reducir el estigma hacia las enfermedades mentales.

La muerte de Van Gogh

Van Gogh murió en julio de 1890 en Auvers-sur-Oise, Francia, a los 37 años. La versión más aceptada es que se trató de un suicidio, aunque algunos biógrafos han planteado dudas sobre las circunstancias. Sus últimos meses fueron especialmente difíciles, aunque continuó pintando hasta el final. Se considera que una de sus últimas obras fue Raíces de árbol.

Raíces de árbol, una de las últimas pinturas de Vincent van Gogh
Raíces de árbol (1890), considerada una de las últimas pinturas al óleo de Vincent van Gogh.

Su hermano Theo, que lo apoyó durante toda su vida, murió apenas unos meses después. La pérdida de un ser querido por suicidio tiene un impacto profundo en la familia; lee sobre las consecuencias del suicidio en la familia y los sobrevivientes.

Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato, llama al 911. También puedes llamar a la Línea de la Vida (800 911 2000), gratuita y disponible las 24 horas.

Lo que la historia de Van Gogh nos enseña hoy

En el siglo XIX había muy pocas opciones para tratar los trastornos mentales. Hoy la situación es muy distinta: la depresión, el trastorno bipolar, la epilepsia y los problemas con el alcohol tienen tratamientos eficaces, y muchas personas con estas condiciones llevan vidas plenas y productivas.

Su vida y su obra nos recuerdan la importancia de ser sensibles con quienes atraviesan problemas de salud mental, de escuchar sin juzgar y de animar a buscar ayuda. Si tienes pensamientos de muerte o te preocupa alguien cercano, lee nuestra guía para comprender y abordar los pensamientos suicidas.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si vives periodos de tristeza profunda, cambios marcados de ánimo o energía, ideas de muerte o un consumo de alcohol que se ha vuelto difícil de controlar, no tienes que enfrentarlo solo. Pedir ayuda a tiempo cambia el rumbo.

En Clínica Relox, psiquiatras y psicoterapeutas pueden acompañarte con un tratamiento integral. Agenda tu cita presencial o en línea.

Preguntas frecuentes

¿Qué enfermedad mental tenía Van Gogh?

No se sabe con certeza. Nunca fue diagnosticado con criterios actuales. Las hipótesis más mencionadas son epilepsia, trastorno bipolar, depresión grave y problemas relacionados con el alcohol, posiblemente combinados.

¿Por qué Van Gogh se cortó la oreja?

Ocurrió en diciembre de 1888, en Arlés, durante una crisis de angustia intensa tras una fuerte discusión con Paul Gauguin. Después de ese episodio fue hospitalizado y, meses más tarde, ingresó voluntariamente en un hospital psiquiátrico.

¿La enfermedad mental hizo a Van Gogh un mejor artista?

No hay evidencia de ello. Sus cartas muestran que durante las crisis no podía pintar y que trabajaba en los periodos de mayor estabilidad. Romantizar el sufrimiento como fuente de genialidad es un mito dañino.

¿Cuántos años tenía Van Gogh cuando murió?

Murió en julio de 1890, en Auvers-sur-Oise, Francia, a los 37 años. Apenas vendió obras en vida y su reconocimiento llegó después de su muerte.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un especialista.